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Cruel derrota para un Obradoiro al que le continúa saliendo cruz

El equipo santiagués hila su séptima derrota ante un GBC liderado por Van Lacke // Matt Thomas fue baja por un fuerte dolor abdominal

CRISTINA GUILLÉN SANTIAGO   | 14.01.2018 
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MONBUS OBRADOIRO 69
 
DELTECO GBC 72
Monbus Obradoiro (13+28+15+13): Pozas, Corbacho (12), Bendzius (2), Pustovyi (17) y Llovet (3) -equipo titular- Radovic (4), Simons, Sábat (8), David Navarro (11), Spires y Laksa (12).

Delteco GBC (18+11+26+27): Dani Pérez (12), Salvó (4), Fakuade (7), Swing (8) y Norel (7) -equipo titular- Agbelese (8), Van Lacke (16), Clark (7) y Oroz (3).

Árbitros: Peruga, Ariaga y Torres.

Incidencias: partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga Endesa disputado en el Multiusos Fontes do Sar ante 4.702 espectadores. EFE

ANTONIO HERNÁNDEZ
Nacho Llovet luchando con fuerza ante un contrario
FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ

Se trata de encestar, y de que el rival no lo haga. Cuando falla con creces una de las dos máximas no hay milagros posibles. Perdió el Monbus Obradoiro con el Delteco GBC su noveno partido del curso, el séptimo consecutivo, dice adiós a las remotísimas opciones de colarse en la Copa del Rey, y acrecienta el desasosiego en una afición que ayer quiso creer, pero que dejó Sar resignada.

"El jugador Matt Thomas será baja hoy. Esta mañana se ha sentido indispuesto y ha tenido que ser ingresado en HM Hospitales La Rosaleda donde se le están realizando las pruebas que pemitan obtener un diagnóstico". Con este comunicado, 15 minutos antes del salto inicial, arrancó un encuentro que debería significar el principio del fin de una pésima racha. Perdía el anfitrión a su máximo anotador (15 puntos de promedio), pero enseguida se encargó Corbacho, por primera vez esta temporada en el cinco inicial (lo que provocó una ovación unánime en Sar), de hacer olvidar la pérdida. El primer balón que tocó se tradujo en un triple... y también el segundo. Un cien por cien de efectividad que aventuraba festival hasta que Van Lacke saltó al campo y se erigió en su sombra.

Porque desde ese momento cambió el panorama. Sólo Artem Pustovyi pudo unirse a la suma en ataque frente a un GBC hiperactivo en defensa con un Fakuade omnipresente en ambos aros (3 tapones en los primeros 5 minutos y 5 rebotes en el primer cuarto). Sin recursos para dar réplica, con un 2/11 en triples y doblado en capturas (16 rebotes del Gipuzkoa por 8 del Obra), fue el cuadro donostiarra quien se adueñó del electrónico con un parcial de 0-8 que cerró el cuarto con un 13-18.

 


El rugir de Sar. Ayudó el cambio de piezas. Refrescó Moncho Fernández el quinteto y se duplicaron las opciones con equilibrio dentro (Artem y Radovic) y fuera (Navarro y Laksa) bien tutelados en la dirección por Sàbat. Niveló el cuadro local el electrónico pero fue la ira de Sar hacia el trío arbitral en una de esas acciones que por injusta enciende la caldeira (señalaron falta en ataque a Artem en un intento de alley-oop y amago de técnica a Moncho Fernández) la que sirvió de acicate para romper la igualdad. Un 13-2 de parcial final con triples de Llovet, Navarro y Laksa, un paso adelante como antaño en intensidad defensiva y el constante rugir de la grada zanjaron el marcador al descanso en un alentador 41-29.

Pero este Monbus Obradoiro está condenado a pelear y su afición a sufrir. Dos triples consecutivos de Bendzius y de Corbacho aumentaron la renta hasta los 15 puntos (46-31, min. 22), aunque siempre bajo la dirección de un inteligente y certero Dani Pérez el GBC dio el golpe en la mesa preciso para volver y reclamar protagonismo. Y es que si este Obra no lo da todo atrás, no muerde, y encima se deshace como un azucarillo en ataque... es demasiado vulnerable. El Gipuzkoa exhibió artillería en apenas dos minutos hasta firmar un 0-15 a su favor descorazonador y preocupante (46-46, min. 25).

Dueño del rebote, confiado en su tiro y moviendo el balón con comodidad, los de Fisac perpetuaron las eternas dudas de este Obra de final de primera vuelta. El 56-55 del set era un mal menor teniendo el cuenta el devenir sobre la pista y la poca, nula fiabilidad que transmitía el trío colegial.

Se avecinaba un cara o cruz final porque Laksa y Navarro mantuvieron la igualdad desde la línea de 6,75 (62-61). Buscó Moncho Fernández la apuesta de abrir la zona rival con Simons y Artem duplicó esfuerzos en ambas zonas, pero el Delteco apeló a su as en la manga, la veteranía y templanza de un Van Lacke curtido en cien mil guerras. El argentino guió a los suyos, y aunque el obradoirismo creyó cuando Corby la clavó a falta de 2:52 (69-67), también asumió que tampoco esta vez iba a ser la buena cuando el mallorquín erró LA JUGADA a falta de 2 segundos.