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A BORDO

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ

Adiós al 'mal menor'

14.01.2018 
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LA teoría más famosas de Darwin es aplicable a la política. Hay especies que no se adaptan y sucumben. Seres vivos cuyo organismo se adocena, se hace perezoso, se duerme en los laureles, y es superado por otros más versátiles, sin que le valgan de nada los méritos acumulados en el pasado. La teoría de la evolución no tiene en cuenta los servicios prestados, sino los que se puedan prestar en el futuro. Si de la naturaleza pasamos a la politica, no abunda el elector que vote por agradecimiento. Ante un dilema que presenta por un lado a un partido que hizo grandes cosas en el pasado pero que ahora anda renqueante, y por el otro a una sigla con poca trayectoria pero fresco y prometedor, es fácil que el ciudadano caiga en la tentación del cambio.

Sobran ejemplos. Santiago Carrillo y los suyos llegan a las primeras elecciones democráticas con todas las condecoraciones posibles. Durante la dictadura la izquierda real había sido el Partido Comunista y poco más, no sólo en términos cuantitativos sino sobre todo cualitativos. La intelectualidad, la cultura, el sindicalismo, todo lo que estaba al margen del régimen, giraba en la órbita comunista, más lejos o más cerca del nucleo pero al alcance de su influencia. Todo hacía presumir un Parlamento en el que la izquierda tendría un gigante llamado PC y un enano residual bajo las siglas históricas fundadas por Pablo Iglesias. No fue así. El electorado le agradeció a Carrillo sus esfuerzos, prometió tenerlo siempre en sus oraciones y seguidamente se dispuso a entregarse a Felipe.

¿Hablamos de Adolfo Suárez? Hoy forma parte de los mitos de la transición y su nombre está inmortalizado en el aeropuerto de Barajas, pero España lo negó dos veces al rechazar primero a Unión de Centro Democrático y más tarde al Centro Democrático y Social. En Galicia los méritos del nacionalismo en los tiempos duros no han sido recompensados electoralmente en el tiempo democrático porque el pueblo soberano entendió que sus propuestas podían valer para agitar, pero no para representar a una sociedad moderna y menos para dirigirla.

Estas y otras lecciones por el estilo debieran poner en guardia a los que creen que el PP tiene garantizado el monopolio del centro-derecha y que Ciudadanos no pasa de ser una burbuja que tarde o temprano estallará. La irrupción de las nuevas formaciones que nacen o crecen con la crisis supone el final de un cómodo colchón del que venía disfrutando el bipartidismo, y al que podríamos denominar "el mal menor". En estos últimos años una parte del voto popular y socialista era convencido y otro resignado. Como ambos iban al mismo cesto, la renovación siempre se podía posponer en la confianza de que el resignado, a pesar de los pesares, nunca tiraría piedras sobre sus propios intereses. Ocurre que el "mal menor" se va diluyendo, con él pierde peso también el famoso voto útil y se ponen en marcha Darwin y su teoría. Hay especies prehistóricas que se adaptaron y sobrevivieron con distinta morfología, y otras cuyo vestigio sólo queda en los museos. Que nadie lo olvide.

Periodista