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Tribuna libre

JOSÉ FERNÁNDEZ LAGO

Experimentar la vida de Dios

14.01.2018 
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ES MUY COMÚN LA IDEA de que Dios está en el cielo, y que los hombres, a pesar de haber recibido de Dios la vida, sin embargo hemos de vivirla como podemos, pues Dios está a lo suyo. Los más creyentes, cuando un examen les preocupa, o bien una enfermedad les aterra, tratan de "llamar a las puertas de Dios" o de sus Santos, para lograr lo que desean, contando con que puede escucharles y resolver el problema. En cambio, como decía San Pablo en el Areópago de Atenas, "en Él vivimos, nos movemos y existimos".

La 1ª lectura de la Misa de hoy presenta a Samuel, durmiendo en los aledaños del templo de Dios en Siló. Al sentir un ruido, se presentó ante el Sacerdote del Santuario y le preguntó qué deseaba. El sacerdote le respondió que él no le había llamado. Eso se repitió otras dos veces, y al final Helí le respondió que ésa era una llamada de Dios; y que, si volvía a oírla, le dijera al Señor que le indicara lo que quisiera, pues él, que era su siervo, le escucharía.

El Evangelio nos muestra al Bautista con dos de sus discípulos. Al ver a Jesús, se lo presenta como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". Ellos se van tras Jesús. Al preguntarle al Maestro que dónde vivía, Jesús les responde que vayan con él y que lo verán. Ellos fueron y se quedaron con él aquel día. Uno de los discípulos era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Entonces va junto a su hermano, le dice que han encontrado al Mesías y lo lleva junto a Jesús. Apenas vio Jesús a Simón, le dijo: Tú, que eres Simón, el hijo de Jonás, pasarás a llamarte Cefas, que significa Pedro. San Pablo considera que los cuerpos se deben a Dios; y que ese Dios, que resucitó a Jesucristo, también resucitará a los cuerpos de los creyentes, que son miembros de Cristo, para formar con él un solo Espíritu. Hay que respetar el cuerpo, y no entregarlo a la unión física ilegítima, pues es templo del Espíritu Santo, pertenece a Dios y se debe al propio cónyuge.