El Correo Gallego

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LA OPINIÓN

DANIEL SÁNCHEZ-HARGUINDEY

El Madrid y varias presas hambrientas

15.02.2018 
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El real madrid es el rival a batir en la Copa del Rey. Por precedentes, victorioso en cinco de las últimas seis Copas, por plantilla y por momento de forma. El resto se agolpa al acecho, con los colmillos afilados ante un punto de inflexión capaz de marcar etapas, variar rumbos y resquebrajar crisis de golpe. En ocasiones, todos los antecedentes quedan desterrados en cuatro días de éxito e incluso el futuro se vislumbra bajo un prisma totalmente reformado.

Porque la Copa supone esa carta que te puede hacer llenarte los bolsillos de repente, un bote muy alto en un lapso mínimo de tiempo. Un foco de nervios y baloncesto en estado puro. Si traspasas el muro de los tres encuentros se destapa un nuevo horizonte. En esa esperanzadora tesitura encara el Barcelona el torneo, capaz de dar portazo a la crisis, de refrendar que el cambio de técnico, aunque no tuviera tanto que ver, supone una apuesta exitosa y de encarar con otro temple la temporada ACB. Todos los fantasmas quedarían encerrados en el pasado, el título que nadie podía vaticinar se abriría paso orgulloso.

El primer escollo de los de Pesic ya es muy complicado. Su rival, el Baskonia, también tiene el estómago vacío. Seis torneos del K.O. le contemplan, pero del último ya han transcurrido nueve años. Pedro Martínez ha conseguido redireccionar a un equipo que comenzó el curso a la deriva en manos de Prigioni. Alcanzar la final, al menos, supone una constatación de que el cuadro vitoriano sigue muy presente a nivel nacional y que la experiencia de su técnico es de gran valía.

El finalista del curso pasado, el Valencia Basket, cuenta también con un halo de favoritismo, más cuando es el actual campeón de la ACB y quiere resarcirse de la pasada final de la Copa ante los de Laso, aunque menguado por la falta de bases por lesión, una grieta capaz de descalabrar la mejor de las estructuras. Su solidez y capacidad queda fuera de toda duda, pero mantenerse regular en el torneo sin un faro director se intuye muy complicado.

El Unicaja, por ser el primer rival del Madrid, tiene una papeleta difícil, a pesar de que su defensa puede ejercer como un factor decisivo, mientras que los dos planteles canarios cuentan con el factor de jugar como locales, especialmente el Iberostar.

El Fuenlabrada se presupone la cenicienta, aunque la Copa no entiende de guiones preconcebidos y las sorpresas se dan con frecuencia.