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crónica personal

PILAR CERNUDA

Estadistas

13.01.2018 
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ANGELA Merkel y Martin Schulz son dos estadistas, mujer y hombre de Estado. El lunes se sabrá si pueden firmar el acuerdo de Gobierno de coalición que han negociado sus delegaciones, y ellos mismos, en las últimas semanas, pues previamente debe recibir el visto bueno de sus respectivos partidos. Pero de momento se puede afirmar taxativamente que se trata de dos políticos de categoría, que están en lo que deben estar y no en la miseria de las pequeñas vanidades.

En la Europa de los populismos irredentos, de los partidos asamblearios, de los extremismos de imprevisibles consecuencias, pero ninguna de ellas buena, los dos se han puesto a trabajar para intentar que Alemania salga del atolladero en el que se encuentra desde que Merkel ganó las elecciones pero lejos de la mayoría. De manera que con Alemania estable la UE salga también de la situación de inestabilidad que la persigue desde hace años y que se ha agravado por el brexit, por la crisis que provoca la necesidad de integrar a millones de refugiados e inmigrantes, por la desidia de varios países del Este que se niegan a asumir las normas de la UE, y por último, aunque no menos grave, por el incremento de votantes de partidos contrarios a los principios democráticos y que son seña y bandera de la Europa actual.

Cuando son tantos los inconvenientes, tantos los charcos que eludir, tantos los frentes abiertos, tantas las dificultades, es cuando se ve lo peor y lo mejor de cada país. Y en Alemania han aparecido los mejores modos de dos dirigentes de larga trayectoria política, pero a los que en estos momentos distanciaban los intereses de sus respectivos partidos. A una Merkel debilitada no le convenía aceptar determinadas condicionamientos que pretendía imponer el SPD; a Schulz no le convenía una Gran Coalición que generalmente daña al partido menor, en este caso los socialdemócratas. Lo mejor para el SPD y Schulz eran relanzar partido y liderazgo desde la oposición.

Sin embargo, ante la imposibilidad de lograr otro tipo de coalición, los dos se han puesto a la tarea de intentar lo que inicialmente era perjudicial para ambos. Porque a Merkel y Schulz les importa su país, les importa la UE, y les importa resolver los problemas que tienen Alemania y la UE aunque eso signifique que sus propias figuras y sus propias siglas puedan salir mal paradas de la aventura. Porque saben además que el ultraderechismo de Alternativa por Alemania estaba cruzando los dedos para convertirse en el principal partido de la oposición, que es la mejor forma de que crezca una formación política de corta historia. Sin embargo, los dos políticos han recogido el guante, aceptado el reto y van a intentar llevar el proyecto adelante a pesar de las adversidades.

Se echa de menos en esta España nuestra políticos con sentido de Estado, políticos que piensen en el país y no en su futuro personal.

Periodista