El Correo Gallego

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COMPOSTELA EN FORMA

SANTI CARRO

Tres puntos y aparte

14.01.2018 
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Exculturista, nutricionista, conferenciante, articulista, escritor... si es que de aquellos polvos vienen estos lodos, señores. Pero, como todo quisque, antes que fraile fui monaguillo. Y, rememorando con nostalgia tiempos pasados, quiero compartir con ustedes, queridos amigos, cuáles fueron mis comienzos en todo esto de la nutrición y el deporte.

¡Que me aspen! A finales del 87, yo era un enjuto muchacho, "pura fibra", bien se podría afirmar. Consciente de aquella complexión minimalista, al más puro estilo Bruce-Lee, mi desiderátum era estar "más cachas". Practicante karateca, y debido a tan liviana complexión, recibía más palos que una piñata en un parvulario. Pero un buen día (tras mi vigésimo quinta paliza en el tatami), y al dirigirme maltrecho hacia los vestuarios, se me ocurrió echar un vistazo a través del ventanal que separaba el pasillo de la sala de musculación... y ojiplático hube de quedarme, quieto-parao, observando todo aquello cuanto pasaba.

La atmósfera de aquella sala -voto a bríos- era electrizante. Había gente levantando pesas, sudando la gota fría; unos levantando imponentes mancuernas, otros en las espalderas haciendo sus abdominales. Pero, entre toda aquella algarabía atlética destacaba el monitor, con sus mangas remangadas y marcando vena, en plena flexión de bíceps con barra. ¡Pardiez, aquellos brazos para mí -imberbe cadete- eran como dos cañones atómicos! Visto con perspectiva y con más objetividad, lo cierto es que aquellos bíceps tampoco eran para tirar cohetes, pero en su momento me parecieron los de un físico-constructivista en toda regla. Así que, al día siguiente, doblé ceremonialmente mi kimono y me personé en la sala de musculación, con la férrea determinación de que el monitor me iniciara en "la senda de los hierros"... Había comenzado mi carrera culturista, chavales.

El segundo momento llegó poco después. Con intención de progresar con la mayor de las celeridades, escuchaba con ahínco todos aquellos consejos que provenían de los veteranos. Me habían dicho que para progresar rápido había que comer mucho, o sea que con ese ánimo empecé a prepararme desayunos pantagruélicos: cafés con leche, zumos, plátanos, cereales, bollos, tostadas, volcando todas mis esperanzas en aquellas orgías culinarias... hasta que sucedió algo.

Una buena mañana, tras haberme "machacado" durante tres horas en la sala de musculación, pillé al monitor en el vestuario preparándose un extraño mejunje. Allí, en la pileta misma, el impúdico instructor mezclaba unos polvos naranjas con agua de grifo para, acto seguido, agitar el bote con esmero. Se trataba de un simple preparado isotónico (mezcla de sales minerales), pero un servidor se imaginó raudo la poción mágica de Panoramix, aquella misma que confería fuerzas sobrehumanas a los más célebres e irreductibles galos. Oiga, desde aquel preciso instante -y en mitad de un vestuario que no paraba de estirarse hasta el infinito- comenzó mi carrera como nutricionista deportivo.

Pero fue con la llegada del Hardcore Training Pack -ya en el tercer acto-, que mis brazos consiguieron sobrepasar en magnificencia a cualesquiera en 15 kilómetros a la redonda. En efecto, tal hubo de ser mi tesón que en 18 meses ya contaba con el físico de referencia entre los socios abonados. Y me ayudó mucho, a tales efectos, un polivitamínico de alta potencia americano. Sí, había que tragarse un total doce perlas, cápsulas y tabletas al día, lo que confería a la orina las propiedades del ácido del Alien; es decir, la micción bullía ardiente, fluorescente y vaporosa, cual ácido sulfúrico concentrado, siendo que allá donde se posara la primera de las gotas no quedase nada vivo... ¿Efecto placebo? Sea como fuere, aquello surtió el efecto esperado. Pero lo más gracioso vino cuando se me dio por tener los antebrazos como los de Popeye... ¡y casi casi lo consigo! Pero eso se trata ya, de otra aventura. ¡¡¡Auf wiedersehen!!!

Centrobenestarsantiago.com

Santi Carro

Nutriterapeuta

EL OBJETO DE ESTE ARTÍCULO ES SÓLO ORIENTATIVO. CONSULTA CON TU MÉDICO Y/O ESPECIALISTA CUALQUIER CAMBIO EN TU DIETA O ENTRENAMIENTO