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30 años del ‘Cason’

Dos de los periodistas que estuvieron al pie de la costa desde el minuto uno de la 'zona cero' del desastre del buque panameño recuerdan lo ocurrido aquellos días

Imagen del Cason encayado mientras se sucedían las explosiones y un humo espeso cubría el buque - FOTO: Manolo Blanco
Imagen del Cason encayado mientras se sucedían las explosiones y un humo espeso cubría el buque - FOTO: Manolo Blanco

J.A.PÉREZ  | 11.12.2017 
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Era sábado el 5 de diciembre de 1987 y apenas había gente en la vieja (y añorada) redacción del primer piso de Preguntoiro, 29. Aún no se estilaban los puentes y la sección Comarcas de EL CORREO estaba de guardia. El teletipo (sí, el teletipo) escupió a primeras horas de la tarde una noticia de la Agencia Efe. Roberto Qumata, que se encargaba de Nacional e Internacional, nos la pasó: “Eso es vuestro”. Eso era un breve en el que se informaba de que un mercante estaba en dificultades ante las costas de Fisterra. Nada extraño, pensamos, solía ocurrir con bastante frecuencia en la zona. El barco, un mercante panameño construido en 1969 se encontraba a la deriva, pero muy cerca de la costa. 

A las 06.00 horas había lanzad un SOS pidiendo rescate al declararse un incendio. apenas una hora después, cuando aún no había llegado nadie a las inmediaciones, ya se informa de que 25 de los 31 hombres que iban a bordo, se habían lanzado al mar. ¿Qué ocurrió? ¿Qué transportaba el Cason? En la cubierta se podían ver barriles, bidones, contenedores y sacos de productos varios. La tripulación, marineros chinos sin demasiada experiencia se lanzaron al agua con unos chalecos salvavidas que eran auténticas armas mortales: la mayor parte murieron desnucados al golpearse con el cuello de material duro de sus chalecos.

Aquello era una autética tragedia. Rápidamente nos pusimos en marcha para llegar al lugar donde ya se agolpaban centenares de curiosos viendo al Cason en llamas acercándose a la orilla. Un espectáculo que giró en amenaza el día 10 cuando el agua entra en contacto con el sodio y empiezan a arder los cerca de 5.000 barriles, bidones, contenedores y sacos de productos inflamables (xileno, butanol, butil de acrilato, ciclohexanona, sodio), tóxicos (aceite de anilina, difenilmetano, o-cresol, dibutilfalato) y corrosivos (ácido fosfórico, anhídrido alifático). El resto ya forma parte de la historia.