El Correo Gallego

Tendencias » El Correo 2

Adiós a un año trágico para el mundo de la música

Las canciones de Tom Petty contenían esa promesa eterna de vida instantánea y llegaron a ilustrar ese momento donde todo lo importante sucede bajo el embrujo de unos acordes
Las canciones de Tom Petty contenían esa promesa eterna de vida instantánea y llegaron a ilustrar ese momento donde todo lo importante sucede bajo el embrujo de unos acordes

J. L. GARCÍA  | 07.01.2018 
A- A+

Este 2017 que nos dejó va a ser recordado como uno de los más negros para la música, especialmente para el pop y el rock, debido al fallecimiento de grandes mitos del género. Las muertes de Chuck Berry, Glen Campbell, Tom Petty o Fats Domino son, desde luego, las más llamativas. Pero en estos doce meses se fueron otros talentos esenciales como el productor Tommy LiPuma, el cofundador de Asia John Wetton o el guitarrista español Tony Luz.

El adiós de Nat Hentoff pocos días después del comienzo del año, pilló por sorpresa a casi todo el mundo. Especializado en política y música (en jazz, sobre todo), fue uno de los primeros admiradores de Bob Dylan, para cuyo segundo disco, The Freewheelin, escribió el texto que se incluía en la carpeta. Fue autor de más de veinte libros, así como de textos para discos de Aretha Franklin, Ray Charles, Max Roach, entre otros.

También fue inesperada la muerte de Gregg Allman, uno de los pioneros del rock sureño. Compositor de clásicos como Midnight Rider, Melissa y Whipping Post, Gregg fue uno de los cofundadores de los Allman Brothers, un sexteto de rock-blues que influyó a muchos grupos de su generación con melodías que combinaban el protagonismo de la guitarra eléctrica con la influencia de clásicos del jazz como Miles Davis y John Coltrane. Allman también se ganó el apodo de “Coyotus Maximus” por su aparentemente insaciable apetito sexual, y en solo tres décadas se casó seis veces, entre ellas un matrimonio de cuatro años con la cantante Cher. De sus matrimonios y de otras relaciones tuvo cinco hijos, cuatro de ellos músicos: el cantante de rock sureño Michael Allman, el líder de la banda de rock Honeytribe, Devon Allman; el guitarrista y cantante de heavy metal Elijah Blue Allman; y la líder de la banda de rock Picture Me Broken, Layla Brooklyn Allman; además de su otra hija, Delilah. Su muerte se producía apenas cuatro meses después de la de Butch Trucks, batería y uno de los miembros fundadores del grupo. Trucks se pegó un tiro delante de su mujer, Melinda Trucks. Los Allman se despidieron de los escenarios en 2014, pero recientemente se habló de la posibilidad de que volviesen a tocar juntos.

Otro de los grandes referentes musicales que se marchó en 2017 fue Tom Petty. Tenía 66 años. Petty, que logró vender 80 millones de discos a lo largo de su carrera, alcanzó gran popularidad durante la década de los 70. El músico de Gainesville, Florida, también fue parte del supergrupo Traveling Wilburys, fundado a finales de los 80 con ilustres como Bob Dylan, George Harrison, Jeff Lynne y Roy Orbison. Muchos de sus temas están considerados como clásicos del rock americano, agrupado dentro de géneros como el heartland rock y el stoner rock, contemporáneo de Bruce Springsteen, Bob Seger o John Mellencamp, caracterizado por su actitud directa, melódica y comprometida con la clase obrera americana.

Y el seis de diciembre Francia se despertaba atónita descubriendo la muerte de Johnny Hallyday (74 años), cantante, compositor, actor, el último de los grandes ídolos nacionales, autor e intérprete de un largo rosario de canciones, rock, pop, twist, que forman parte de la mitología francófona. Sus padres, belga y francesa, abandonaron al niño Jean-Philippe Léo Smet al cuidado de sus tíos, en una Francia ocupada por los ejércitos de Hitler. Su tía estuvo casada temporalmente con un cantante de variedades que utilizaba como “nombre de guerra” Lee Hallyday. Apellido más tarde adoptado por el jovencísimo Jean-Philippe, cuando, tras escuchar un disco de Elvis Presley, decidió que lo suyo era la música popular, el rock.

Comenzó una carrera vertiginosa, con un éxito legendario, la versión francesa de “Let’s Twist Again”, “Viens danser le twist”. Por aquellos años, rock y twist se confundían en la “ola” de popularidad de una Francia que estaba cambiando a paso de carga, para entrar en la “sociedad de consumo” que precipitaría el legendario mes de mayo de 1968. Johnny fue el ídolo nacional emergente, en un país que comenzaba a romper con la canción francesa tradicional para importar todas las sucesivas variantes de la música pop norteamericana. Al frente de una generación que “rompía” con las tradiciones musicales propias, Johnny y su primera esposa, la cantante Sylvie Vartan, fueron las primeras figuras emblemáticas de una revista que hizo época, “Salut les copains”, una suerte de “estandarte” generacional de los años sesenta más edulcorados.

Chuck Berry, considerado un auténtico pionero del rock and roll

Educado él mismo en la mitología de un Elvis Presley sentimental, Johnny terminó adaptando al folclore local el estilo, melodías y variaciones del mito original. Con un éxito fulgurante.Una carrera tan larga y fructífera estuvo llena de aventuras de todo tipo, sentimentales, musicales, discográficas, humanas. Roto su primer matrimonio con Sylvie Vartan, Johnny comenzó una larga vida de vagabundeo sentimental relativo, hasta encontrar a su última esposa, Laeticia Boudou, Laeticia Hallyday, con la que contrajo matrimonio en 1996. Hasta el fin. Ella anunció la muerte del hombre de su vida.

Adiós al ‘padre del rock and roll’. También murió este año el compositor, guitarrista y cantante estadounidense Chuck Berry, uno de los padres del rock and roll. Más que el mismísimo Elvis Presley, fue este músico, nacido en St. Louis, quien inventó el lenguaje del rock’n’roll. Bajo una sutil y vibrante base de rhythm and blues, Berry desarrolló un idioma excitante y fresco que, allá por 1955 en la puritana Norteamérica de Eisenhower, sonaba como si viniese de otro planeta. Era enérgico, sexual, moderno, imparable. Era el rock’n’roll, que, junto a otros grandes pioneros norteamericanos, dio forma y sentido a partir de sus primeras grabaciones en Chicago en el sello Chess Records, al que acudió por recomendación de Muddy Waters. No guardaba el poder seductor ni visceral de Little Richard, ni el ritmo endiablado de Fats Domino, ni el toque primitivo de Bo Diddley, ni el magnetismo ni la voz llena de alma de Elvis Presley, pero en ‘Maybellene’ o ‘Roll Over Beethoven’ se edificó todo el canon futuro del rock’n’roll, una música juvenil –con la paradoja de que Berry era el mayor de aquella gloriosa pandilla de padres fundadores - pilotada desde la importancia capital de la guitarra eléctrica.

No podemos olvidar el fallecimiento de James Cotton, el armonicista de blues por excelencia, el socio eterno de Muddy Waters. Su desaparición significa, entre otras cosas, el telón para una época fundamental en la historia de la música negra de Estados Unidos. Un vistazo a la biografía de Cotton, apodado Superharp, ya es como leer una novela. Nació en un lugar llamado Tunica, en el estado de Mississippi, en 1935. En casa había nueve hijos y el modo de vida consistía, como en los tiempos de la esclavitud, en recoger el algodón. Su padre, Mose, dedicaba los domingos a predicar en la iglesia del lugar que, como suele ocurrir en estos relatos, fue el lugar por el que entró la música en la vida de Cotton. Una vez pidió una armónica como regalo de navidad y consiguió un instrumento que costaba 15 centavos. Con él, imitaba el sonido de los pollos y el del tren. Todo este paisaje sureño es importante ya que Cotton fue uno de los portadores que llevaron el blues del Delta, el más puro de todos, a Chicago, donde el género se electrificó y abrió sus puertas. Entre la tradición y la modernidad, Cotton tuvo la oportunidad de unir dos mundos. Antes, hubo escala en Memphis, donde, a los 15 años, el muchacho ya grababa para la legendaria Sun Records. Después, el viaje continuó hasta Chicago, hasta Chess Records, que fue el estudio que ligó su carrera a la de Muddy Waters, con el que trabajó hasta 1966. Después, su carrera continuó junto a estrelals como Janis Joplin, Grateful Dead, Led Zeppelin, Santana, Steve Miller, Freddie King, B.B. King... Los años de a contracultura fueron propicios para Cotton.

Tampoco se debe pasar por alto la muerte de dos de los hermanos Young: el 23 de octubre, el guitarrista, compositor y productor George Young, mientras que a mediados de noviembre fallecía Malcolm Young, cofundador de AC/DC.

Otros nombres importantes en el mundo del rock y el pop que nos dejaron en 2017: Walter Morrison (62), multiinstrumentista, vocalista, compositor, productor y miembro de Ohio Players y Funkadelic; el guitarrista Larry Coryell (73), conocido como el Padrino de la Fusión. A lo largo de su carrera, Coryell publicó más de sesenta discos (el último, “Barefoot Man: Sanpaku”, fue lanzado en octubre) y colaboró con, entre otros, Paco de Lucía, John McLaughlin, Chick Corea, Miroslav Vitouš y Billy Cobham; el bajista de Mott the Hoople Pete Overend Watts (69); el batería Jaki Liebezeit (78), uno de los miembros fundadores del grupo alemán pionero del krautrock Can; o la cantante Loalwa Braz (63), vocalista del grupo Kaoma y una de las caras más conocidas de la lambada brasileña.
Sin olvidarnos de Al Jarreau (76), cuya voz se convirtió en inolvidable a raíz de la banda sonora de la serie televisiva ‘Luz de luna’; el cantante de soul Cuba Gooding (72), padre del actor Cuba Gooding Jr.; los vocalistas Charles Bradley (68) y David Cassidy (67), ídolo juvenil en la década de los setenta; el cantautor chileno Ángel Parra (73), uno de los referentes del movimiento de la Nueva Canción Chilena; la leyenda del country Don Williams (78); o el teclista durante 25 años de Black Sabbath Geoff Nicholls (68). Otro de los casos más recientes ha sido el de Pat DiNizio, cantante y principal compositor del grupo de power pop de Nueva Jersey The Smithereens, quien falleció el 12 de diciembre, a los 62 años.

España: José Antonio Martín y Tony Luz. En España también se marcharon grandes nombres. El más llamativo fue el del guitarrista Tony Luz, quien nos dejó a los 74 años a causa de un cáncer. Comenzó a primeros de los años 60 como guitarrista de los míticos Pekenikes, y a mediados de la década de los 70 reivindicó el rock primigenio, adelantándose al revival rockabilly, con Zapatón. En los 80 estuvo al frente de la banda Bulldog. En sus últimos años lideró Los Silvertones, un grupo de rock and roll de factura clásica. Al margen de su faceta como músico, fue compositor de canciones de éxito para Karina (con la que estuvo casado durante un breve periodo de tiempo), entre ellos ‘El baúl de los recuerdos’, y produjo discos para otros artistas, como Los Rebeldes, Loquillo o Más Birras. Una de sus principales tareas fue la de diseñador gráfico, realizando cientos de portadas de discos, tanto para Hispavox como, en los últimos años, muchas de ellas para el sello Ramalama.

Menos popular pero igualmente trascendente fue José Antonio Martín, uno de los componentes de los legendarios Solera (semilla de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán), una suerte de supergrupo a la española integrado por José María Guzmán, Rodrigo García, y José Antonio Martín junto a su hermano Manuel. Solera únicamente grabó un disco, en 1973, de título homónimo, aunque también es conocido como “Linda prima”, por la canción más popular del álbum. Los dos hermanos Martín, antes y después de sumarse a Solera, mantuvieron un dúo: José y Manuel, que grabó dos fascinantes elepés (“Génesis”, 1971, y “Pronto amanecerá”, 1972) y varios singles con el sello Hispavox entre los años 1970 y 1976. Además, José y Manuel grabaron otro elepé portentoso junto al grupo Nuevos Horizontes: Telaraña, 1975.

En el mundo latino también se fueron grandes músicos, entre los que sobresalen dos: el cantautor uruguayo Daniel Viglietti y el folclorista argentino Horacio Guarany.

Daniel Viglietti, uno de los iconos musicales de Uruguay, falleció, por complicaciones en una intervención quirúrgica, a los 78 años. Nacido en el seno de una familia de músicos, Viglietti estudió guitarra desde niño. Su debut discográfico se produjo en 1963 con el álbum “Canciones folklóricas y 6 impresiones para canto y guitarra”. Inserto en el movimiento de la nueva canción popular latinoamericana y en las luchas sociales, Viglietti fue encarcelado en 1972 en el marco de la represión política que preció al golpe de 1973 en Uruguay. Una campaña internacional, en la que participaron entre otros Jean Paul Sartre, François Mitterrand, Julio Cortázar y Oscar Niemeyer, logró que fuera puesto en libertad. En 1973 Viglietti partió al exilio, primero en Argentina y luego en Francia. Regresó a su país en 1984.

En cuanto al argentino Horacio Guarany (91), falleció como consecuencia de la dolencia cardíaca que sufría. Guarany inició su carrera interpretando temas del folclore argentino, así como tangos y boleros. En 1957 debutó con su primer álbum, al que seguirían, a lo largo de su carrera otros 56 discos. ‘Si se calla el cantor’, ‘Guitarra de medianoche’, ‘Milonga para mi perro’ y ‘Regalito’ son algunos de los temas de Guarany que pasaron a formar parte del folclore argentino.

Dejamos para el final a la modelo y actriz Anita Pallenberg, compañera sentimental de Keith Richards durante 12 años, que murió el 13 de junio, a los 73 años. Nacida en Roma de padres alemanes, Pallenberg conoció a los Rolling Stones tras un concierto en Múnich, en 1965, iniciando una relación con Brian Jones marcada por la adicción a las drogas. En 1967 Pallenberg y Keith Richards se convirtieron en pareja estable. La modelo debutó en el cine en 1970 con “Performance”, película en la que también aparecía Mick Jagger. Según cuenta el guitarrista de los Rolling Stones en sus memorias, ambos tuvieron una aventura durante el rodaje. Pallenberg fue la madre de los tres primeros hijos de Richards: Marlon Leon Sundeep, nacido en 1969; Angela, nacida en 1972; y Tara Jo Jo Gunne, muerto a los dos meses de nacer. Richards y Pallenberg se separaron en 1979.