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Vete de mi parte

El blog de pepe domingo castaño

PEPE DOMINGO CASTAÑO  | 18.02.2018 
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UNA CIUDAD COMO MADRID ESTÁ ABIERTA a todas las corrientes gastronómicas. En su amplia guía del buen comer hay grandes restaurantes que exhiben, orgullosos, sus rutilantes estrellas Michelín, que garantizan excelencia y otros detalles, pero no necesariamente una comida apetitosa por mucho nombre que tengan. Están, también, los restaurantes de comida regional que presumen de tener los mejores productos de sus distintos orígenes y que, en general, tienen una comida aceptable y muy abundante para los que no piden demasiadas exquisiteces.

LUEGO, ESTÁN LOS RESTAURANTES NORMALITOS, que son la mayoría, en los que se va a comer sin otra pretensión, por cercanía, por amistad o por el precio. Y, por último, hay otros a los que vas, sencillamente, porque te encantan. Mi novia eterna, Tere, me insistió en que visitáramos Casa Benigna. Afortunadamente, le hice caso y descubrí, gracias a sugerencia, uno de los lugares más recomendables y acogedores de Madrid. Haber conocido a Norberto y haber saludado a su madre Carmen, que desde 1990 se ocupan de casa Benigna con un cariño indisimulable, es una enorme satisfacción personal.

LOS ENTRANTES SON UNA DELICIA INESPERADA. El salmón, muy bien ahumado, tierno, tentador, es el mejor que he comido en mucho tiempo. Me explicó Norberto que ellos mismos lo preparan, lo sazonan, lo ahúman artesanalmente y ahí radica el gran secreto de este plato. Muy buenos también los pinchos de arenques con un intenso regusto final. El mejor momento de la noche fue cuando se inició el desfile de patellas, que son los recipientes en los que sirven los distintos arroces. La primera paella fue la de arroz abanda, que ya alimenta e impresiona solo con la presentación. Un arroz de cocción perfecta, que sabe a lo que tiene que saber, libre de tropezones inútiles, que degustamos con cucharas de palo y con una voracidad inusitada.

EL SEGUNDO ARROZ ERA DE HUERTA A BASE de verduras y el tercero de sierra con carne y caracoles, quizás el más original de los tres que probamos, cada uno de ellos con un toque distinto y personal. Hay más variedades, pero nos conformamos con las tres citadas, porque ya no podíamos más. Preguntamos por las patellas y su función y nos dijeron que eran una idea marca de la casa y que les parecía la mejor manera de servir el arroz. Y estamos totalmente de acuerdo. No he vuelto a probar arroces como los de Casa Benigna. Espero que puedas acercarte algún día. Puedes ir de mi parte. Espero que se acuerden todavía de mí y de mi Tere y te traten como te mereces.

Casa Benigna
C/ Benigno Soto, 9
28002 – MADRID
914 13 33 56